martes 27 de noviembre de 2007

Una sublime mentira...

Son incalculables las formas y momentos que condicionan a todo individuo, somos una ecuación compleja, derivada de un infinito número de variables, cada instante, toda decisión marca una alteración en el cociente que marcara él día al final de la jornada. Somos una función, que inmutable, observa como cada variable altera de manera irremediable a todas las que considerábamos constantes del ideario devivir, nos convertimos en espectadores y espectáculo en nuestras propias vidas. Aquello que era, automáticamente se deriva en una nueva personalidad integrada por nuevas funciones, positivamente exponenciadas en ocasiones especiales o cruelmente disminuidas de raíz, inundando de rojos o azules las progresiones de la vida. Que complicada ecuación es la vida cuando se inicia pensando que somos una formula compleja. Más sin embargo, que simple es andar dibujando sonrisas en cada estrella. Qué hay más sencillo que alegrarse ante la existencia del nuestro asteroide B 612 y todo lo que habita ahí.

sábado 13 de octubre de 2007

A título tuyo...

Definitivamente eres la mujer más bella del mundo, ý no me refiero a tu hermosura, que esa se marchita y reflorece, quiero escribir de la beldad que es tu personalidad, de los diablitos, monitos y chamaquitos que viven en ti.

E iniciare contando un poco de esa niña que vive en el faro de tus ojos, que ilumina ilusionados cuando una novedad entra en tus manos, y corre a recibir en la puerta de tu boca con sonrisa, la que abre ventanas que gesticulan ternura, alegría, tristeza, “topismo” o puchero.

Seguro es difícil pasar por alto, a las dos tocadas que viven en tus piernas, cuando corren desquiciadas en fugas desenfredas buscando ser atrapadas para sentirse amadas, o que abaten desmalladas al lado de su hombre para ser abrazadas.

Es indispensable descubrir al genio que habita tu conciente y pernocta en tu inconciente, es que te hace brincar en las noches y te despierta viviendo tu sueño, o que juega a ser pintor, escultor, escritor, fotógrafo, y dibujante.

Oportuno es también presentar a la matrona que llevas dentro, esa que te permite degustar y fantasear los dulces postres, los manjares exquisitos, desde una condimentada china hasta una fría japonesa.

Una aberración sería pasar desapercibido al mimo que controla tus brazos, ese que manotea y habla con las manos, que te señala con gran temperamento cuando haces algo mal, o que utiliza todo su lenguaje corporal con sus seres amados, sus amigos y aún con aquellos que no la ven pero la escuchan al otro lado del telefono.

No fue una equivocación haberte conocido, y tener la oportunidad de despertarme cada día con un nuevo personaje, eres tan infinitamente inagotable, que de ti emanan diariamente nuevas criaturas, engendras un universo de caracteres, desde una bruja hasta una musa.

Basta con mencionar que aun separados, viviendo vidas paralelas, era sorprendente encontrarme con la “odiosa suprema, reina de la maldad”, que como salida de una obra Shakesperiana, podías encarnar la pasión y el amor incondicional a costa de la separación de “Romeo y Julieta”, o la rabia y el indolencia de “Hamlet”.

Eres un enigma…

Sólo imaginar la cantidad de comedias y tragedias que has actuado en “nuestra ausencia”, podría ser tema de novelas, poesías, prosas y versos, una derrama de historias que serían deleite de cualquier Marques, Benedetti, Sabines o Bécquer.

Ocultar tus historias, es un sacrilegio, es la quema de la biblioteca Vaticana, prender fuego a las obras de Van Gogh, alentar la caza de toda vida animal.

Tú eres una institución, la Venus siempre imaginada, pero decadentemente plasmada. Si cualquiera de ellos te conociera, vería lo equivocado de sus construcciones e imaginaciones, reconstruyendo el concepto de belleza en torno a ti.

hUYO, desisto de esta prosa, pues toda una vida es insuficiente para escribir aquí tú belleza, y pintar aya tú grandeza.

B.aMe.S

martes 2 de octubre de 2007

No es un adios...

Ahora eres un recuerdo hermoso en mi vida, he terminado de leer "Cien años de Soledad", y pareciera una historia repetida, donde yo podría ser un "Buendía", destinado a repetir la historia de la familia.

Por suerte la distancia me ha permitido sanar la herida, o minímamente atenuar el dolor.

Ahora puedo reír, y esbozar una sonrisa cada noche y al iniciar el día.

Me siento renovado, renacido, puedo ver la belleza en cada pedazo de tierra, hoja, estrella, animal u objeto.

Mi sentimiento por ti no se ha opacado, más ha logrado madurarse, a un grado de placer y felicidad.

Por eso, esto no es un adiós, sino un hasta pronto.

B.aMe.S